Juanjo desde nuestra redacción

Con la sonrisa amplia, muy amplia. Así entra Juan José Blangino (27) a la redacción de nuestro diario, dispuesto a someterse, a lo que será luego, una extensa y amena entrevista.

Con un poco de nerviosismo, que se denota en las primeras respuestas casi de manual, poco a poco se va relajando. Se afloja y muestra la amabilidad que caracteriza a su padre y a su hermano.

En un año de mucho éxito para la Cámara, hay todavía un sector de Monte Cristo que aún no sabe qué es el CICAS. ¿Vos cómo lo podés definir?

Yo entiendo que hay mucha gente que todavía no lo conoce porque todavía llevamos muy poquito tiempo; y tampoco contamos con un súper presupuesto para instalar la imagen. Con nada, el aporte de los socios y algún evento que lo hemos hecho a pulmón, cobrando y pagando. Hasta ahora el “boca a boca”, los eventos, las capacitaciones y con los comerciantes que han estado con nosotros desde un principio y nos siguen.
Buscamos que con distintas acciones se valore el “compre local” y poder demostrar que comprando acá se pueden conseguir buenos precios, buena atención, y que muchos conozcan todas las ofertas de negocios que brinda Monte Cristo.

Hoy se asocia el Cicas a Juanjo Blangino, cómo ves tu paso por la Cámara en un futuro.

Después de los eventos me pongo a pensar cómo va a seguir esto. Todos los años nos planteamos la manera de organizarnos para que no dependa de una sola persona, sino que funcione de una manera orgánica. Y que el día que toque una renovación de autoridades, aquellos que asuman tengan el mismo compromiso que los que estamos hoy liderando la gestión, y que la gente siga acompañando. Obviamente que cuando nace algo se va a asociar en un principio a sus fundadores. Pero no es la idea de la cámara.

Es una realidad que tu apellido trae una carga política que pueda asociarse al CICAS…

Es una institución a-política, a-partidaria (sic), que obviamente va a tener repercusión social, pero no tenemos ningún tipo de vinculación con ningún partido, y esto es importante aclararlo para que no queden dudas. Si yo quisiera participar en política, tendría que hacerlo en instituciones que se dedican a la política. La cámara nace con otro objetivo, incluso la componen personajes de distintos colores políticos, y gente que no tiene referencias partidarias.

Se sabe que ya están pensando en una gran Expo para el 2018 ¿Verdad?

Sí, estamos pensando esta expo desde el primer encuentro del Agro CICAS. La idea es hacer una linda muestra agro industrial y comercial que pueda posicionar a Monte Cristo como lo que es, porque a nivel agropecuario tenemos empresas referentes, y en esta zona es muy potable hacer algo prolijo, con buena estética; pero pensando en qué plus se le puede aportar para no ser una más de las que ya existen en la provincia. Por ubicación estamos en un lugar privilegiado. Si la organizamos con tiempo, puede salir muy bien.

¿Qué incluye el famoso «Master Plan» que vienen trabajando?

Tenemos tres ejes en este plan: uno es el desarrollo, para que Monte Cristo sea una opción viable para las empresas; las otras dos patas son el emprendedurismo, para esto tenemos un programa muy interesante que se llama “Comunidad con valor”, apuntando a que el Banco Nación pueda financiar nuevos proyectos. La otra es crear una escuela de oficios que es fundamental para nuestro país recuperar oficios perdidos, pero ya institucionalizar el proyecto, tal como hizo la Fundación Universitaria de Oficios (FUO) de Moconá. Sería cuestión de coordinarlo y replicar el modelo a la escala local. De este modo te cierra el círculo. Emprendedores, lugar para hacerlo y formación constante de mano de obra calificada.

Tocando el tema de la familia, teniendo diferencias tan evidentes como la edad o sus propios perfiles totalmente diferentes, ¿cómo te llevás con tu hermano, Pipo?

Son casi 18 años de diferencia, y cada año que pasa nos conocemos un poco más. Él se casó muy joven, y tuvo a mi sobrino, Juan Ignacio, que ya está metido en la fábrica. Yo en ese momento tenía 8 o 9 años y ahí es como que se corta un poco la relación de hermano. Y cuando vuelvo a la empresa en un cien por ciento, y el arma familia nuevamente, es cuando volvemos a tener un vínculo mucho más cercano, y a crear puntos en común. También a compartir más tiempo, a entenderse, y a complementarnos muy bien. Porque lo que a uno le falta, el otro lo tiene. A los dos nos gusta todo, pero cada uno se especializó en cosas distintas.
Lo mismo le va a pasar a mi sobrino más chico, Donatello, con Juan Ignacio, que se llevan 20 años. La historia parece repetirse.

Donatello hoy es tu debilidad

Sí, totalmente, porque a Donatello lo puedo disfrutar bien como tío, y como padrino porque además es mi ahijado. Así que ahora por lo menos por 20 años no pienso tener hijos (risas). Y a su vez a Pipo lo veo disfrutando mucho más a sus 45 años de sus hijos que antes. Así que tengo lo justo con mi ahijado como para poder esperar unos cuantos años para tener hijos yo.

¿Es una responsabilidad para vos continuar el buen nombre que construyó tu papá y mantener el legado?

No es que no sea fácil, es algo que uno mama desde la casa. El ser buena gente, el hecho de tener buenos gestos, de ser agradecido, de dar lo mejor de uno. Y esto hace que la gente de la empresa sea de primera también con uno. Todo gracias a la actitud de mi papá. A veces no entendemos cómo en otros lados no pueden tener la relación que tenemos nosotros con los empleados de la fábrica. Tenemos esa visión de vida con mi viejo de compartir mucho más con las personas que más tiempo al día compartís, incluso más que la familia.

¿Qué le falta hoy a Monte Cristo?

Yo creo que sigue el mismo patrón de lo que nos pasa en la sociedad argentina. Seguimos esa misma lógica de las diferencias, que no nos sentamos a charlarlas y superarlas. Falta un poco más de involucramiento de cada persona, pero no hablo de los eventos, sino de dedicar dos horas de la semana a algún proyecto que trascienda socialmente. Que ayude al pueblo. Necesitamos desarrollar el concepto de la “común unidad”, de crear comunidad. Con muy poco, haciendo algo así como una “acupuntura social” que mediante pequeñas acciones pueda ir mejorando de a poco los ámbitos donde nos movemos. No es cambiar el mundo, sino el entorno de cada uno.

¿Cuál es tu mirada del cambio de políticas con el cambio de gobierno a nivel nacional?

Lo que se ve y lo que se siente, creo que el avance se da en la transparencia. Al margen de estar de acuerdo o no con las metodologías. Se ve más transparencia en el accionar, y no digo que sean los salvadores ni los más puros del mundo, pero la sociedad empieza a exigir algunos cambios, y el gobierno ha tomado nota de esto. Hoy se transparenta mucho mas todo.

Y a nivel provincial, ¿cómo ves el plano político? Se dice que este año el gobierno de Unión por Córdoba dejó de ser imbatible.

No estoy de acuerdo con eso, no estoy de acuerdo con ese análisis. Hay que tener en cuenta que hay una figura central que es Macri, que es a quien votó la gente en estas elecciones, al margen de la lista.
Creo que el modelo de liderazgo tiene un desgaste importante, pero De la Sota es un animal político; y creo que la figura de Martín Llaryora tiene mucho potencial al margen de estas elecciones. Para mí Llaryora perdió con Macri, no con Baldassi. Creo que todavía no va a llegar el recambio de partido en la provincia, aunque va a ser reñida la próxima elección.

Ya hablamos del gobierno nacional, y del provincial. Cuál es tu mirada del panorama político de Monte Cristo.

Lo veo bastante complicado. Del peronismo no se ve ningún referente, no hay ninguno que destaque y creo que fue uno de los mayores errores que tuvo Pochi (Rossi), fue un gran político, tuvo una gran gestión que posicionó Monte Cristo, pero no supo formar gente a su lado.

Comparto muchas cosas con el peronismo, sobre todo en la mirada mucho más social, y hay algunas cosas que no comparto, pero que obedecen mas que nada a los vicios de la política.

En un momento se me nombró como posible candidato, pero la verdad es que no estoy con ánimo en involucrarme ahora en política, ni a nivel local, ni a nada.

Incluso, a esto no lo conté nunca, pero en su momento me ofrecieron desde el gobierno provincial encargarme de la Secretaría de Pymes, y si bien es difícil decirle que no a un ministro por ese gesto, pero creía que no estaba en condiciones de hacerlo. Necesitaba foguearme un poco más.

Por otra parte, veo mucha competencia dentro del radicalismo debajo del ala de Fernando Gazzoni. Creo que hay un desgaste de la figura de Fernando, le está pasando como le pasó a Pochi, y no digo un desgaste por mala gestión. A mi entender la gestión ha sido buena, sino por el mismo paso del tiempo. Es lógico que hay cosas que se podrían hacer de otra manera, o más o menos, pero la gestión está aprobada. Hoy en día creo que hay muchos nombres que puedan competir y que les va a dar una interna calurosa. Va a ser complicado el acuerdo, porque el que salga ganador de esa interna se siente ya intendente.

El que asome en el peronismo va a tener más fácil la interna, incluso el mismo Pochi, porque a pesar de su desgaste y de las elecciones perdidas la verdad que es el que más mide. Aunque también es el que tiene el techo más marcado.

¿Te ves futuro político vos?

Quizás. Sin hablar de plazos. Me gusta la política, no la descarto, uno nunca sabe las vueltas de la vida. No visualizo futuro político por lo menos de acá a varios años; soy un apasionado de la fábrica, y me tira la sangre, y mis fuerzas por ahora van a estar enfocadas en hacer crecer la empresa, y en todo lo que se viene con lo nuevo como el e-commerce, páginas web, etc.

Mientras tanto me comprometo con otros proyectos que me enriquecen a nivel personal.

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